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sábado, 20 de junio de 2015

MÓDULO 6: TAREAS GRAMATICALES

Desde tiempos inmemoriales se concebía el aprendizaje de lenguas como enseñar gramática mediante la traducción y no fue hasta el XIX que se puso en duda este método y se cambió a otro enfocado en las cuatro habilidades: expresión oral, comprensión oral, expresión escrita y comprensión escrita, haciendo especial énfasis en la primera. De ahí surgió, el siguiente: el método Audio-lingual, que recondujo el anterior hacia la parte oral, desde una perspectiva conductivista, es decir, se establecieron mecanismos de aprendizaje repetitivos e imitativos haciendo uso ya de la tecnología, por ejemplo, con grabadoras. 

Entrados en la segunda mitad del siglo XX, siempre teniendo en cuenta los métodos anteriores, se desarrollaron otros menos populares como el método de respuesta física total (TPR). Reflexionando más sobre el uso real de la lengua y de su aprendizaje, y con la finalidad de mejorarlo, en los años 80, se quiso poner en práctica el enfoque comunicativo. Dicho de otra manera, se planteó el aprendizaje de lenguas como un proceso comunicativo, sin dar la total importancia a las formas lingüísticas, pero sin descuidarlas. 

Aquí debajo hay una muestra de unas diapositivas que reflejan muy bien la Evolución de los enfoques en la enseñanza de lenguas











Finalmente, creo que el enfoque comunicativo experiencial, propuesto y tratado en este curso, es un paso adelante que ayuda a construir el camino no solo de la enseñanza sino también del aprendizaje de lenguas. Aparte de las razones expuestas en las anteriores entradas, me gustaría destacar tanto el trato como el papel de la gramática en ese enfoque.

Goretti Prieto, directora del centro de escritura de Franklin and Marshall College y Robert de Keyser, especialista en adquisición de segundas lenguas, nos plantearon la siguiente pregunta:  ¿Son suficientes los inputs naturales?

“A hablar (español) se aprende a hablando, pero la lengua se tiene que interiorizar” 

Con mi bagaje, sobre todo como alumna, mi primera idea fue que NO y según ellos estaba en lo cierto. Técnicamente hablando, nos presentaros el  FOCUS ON FORM à consiste en una explicación de la forma (gramatical) para las formas más complejas de la lengua. Este argumento refuerza que el input enseña lo que es lingüísticamente posible pero no lo que no lo es. Además, hay numerosos estudios que lo demuestran. Por ejemplo, Rosa y Leow (2004) y Norris y Ortega (2000) hicieron un estudio donde concluyeron que la exposición a la información explícita sobre reglas gramaticales ayuda al alumnado.

A partir de esos resultados, se hicieron numerosas interpretaciones, algunas totalmente opuestas. Para unos, fue una decepción porque fue como derrumbar todo lo construido hasta ahora y regresar al punto de partida. Para otros, fue corroborar lo que ya sabían para continuar empleando métodos convencionales y para algunos, fue la clave para indagar sobre cómo aplicarlo al enfoque comunicativo (experencial). Gracias a esos, nuestros ponentes nos presentaron dos maneras de enseñar gramática: DEDUCTIVAMENTE o INDUCTIVAMENTE

Brevemente, en la primera, el docente presenta las reglas gramaticales para que después las apliquen los alumnos, y en la segunda, son los propios alumnos los que tienen que deducirlas a través de las muestras de lengua proporcionadas por el docente, ya sea solos, en parejas o en pequeños grupos.



Personalmente, prefiero y creo que el método más integrado al enfoque comunicativo es el inductivo, ya que facilita el trabajo en equipo, la cooperación, la exploración, la comprensión, la participación activa del alumnado y por ende, la motivación. Aun así, apoyo el método deductivo, al igual que los ponentes, cuando se trata de formas complejas lingüísticas.

Por último pero no menos importante, quiero destacar cómo tratar el error, ya que marca muchísimo a nuestros alumnos. Algunos consejos que se dieron al hangout del módulo fueron:

ü  Dejar expresar al alumno y después reformular sobre lo que ha dicho
ü  Tratar los errores comunes pero corregirlos poco a poco
ü  Evitar interrumpir con correcciones metalingüísticas porque puede que los alumnos no las entiendes, aun así, se las podemos enseñar.
ü  Práctica sistemática que se apoye con explicación gramatical y que la corrección de errores pueda referirse a ambas.

è La integración de PS+EG+CE consiste en lo que ya sabe el alumno más la práctica que ha tenido J




miércoles, 10 de junio de 2015

MÓDULO 1: ENFOQUE COMUNICATIVO EXPERIENCIAL


En este módulo, Analí Fernández-Corbacho nos definió el enfoque comunicativo experiencial con estos conceptos: interacción, participación, contexto real, conectar con gustos e intereses personales de los alumnos y dar herramientas. Pienso que la palabra clave entre estos conceptos es la conexión. Es decir, la conexión entre la lengua que se aprende y el alumno, entre el mundo real y el aula, entre los intereses personales y los contenidos de lengua, entre las expectativas y los resultados, entre el alumnado, entre el alumnado y el profesor… Se entiende que cuando se produce esta conexión hay aprendizaje. Este aprendizaje, por lo tanto, parte de la experiencia del alumno para que así sea significativo.

Como vimos en el artículo y en el vídeo, según Kolb (1984) el aprendizaje es un proceso cíclico que se basa en dos dimensiones: percepción (experiencia concreta) y procesamiento (conceptualización abstracta). De ahí establece las cuatro fases del aprendizaje:

1-      Experiencia: relativo al conocimiento previo, al trabajo en grupo, a la comunicación real en el aula…
2-     Reflexión: analizar lo que se aprende, relacionarlo, compararlo con lo ya conocido y extraer conclusiones.
3-     Conceptualización: hacer generalizaciones, buscar patrones, deducir normas…
4-     Acción: poner en práctica los contenidos y las estrategias de aprendizaje.



Cabe añadir que para llevar con eficacia estas fases no se debe descuidar AUPA:
Activar los estudiantes mediante estrategias cooperativas con las que aprendan a responsabilizarse de su aprendizaje.
Uso auténtico de la lengua con actividades significativas, estimulantes que requieran interacción y comunicación real.
Personalizar, es decir, ofrecer oportunidades para todos los estilos de aprendizaje.
Afectividad: crear un ambiente afectivo seguro, valorar los alumnos como personas, construir la confianza en sí mismos.

Creo, pues, que este último punto, pero no por eso menos importante, es esencial para un buen aprendizaje y así lo dice Francisco Mora: “se aprende lo que se ama”.